El Año Nuevo tiene un efecto curioso sobre nuestra mente: nos invita a hacer balances, replantear objetivos y comenzar de nuevo. La psicología ha estudiado este fenómeno, conocido como fresh start effect, que explica por qué las fechas importantes pueden aumentar nuestra motivación para tomar decisiones y cambiar de hábitos. ¿Y si una de esas decisiones fuera hacer un viaje?
Diversas investigaciones han encontrado que las vacaciones pueden reducir el estrés, favorecer el bienestar y generar recuerdos duraderos. Viajar a finales de diciembre reúne varias ventajas: una pausa en la rutina, la emoción de descubrir un lugar nuevo y la oportunidad de comenzar el calendario con una experiencia extraordinaria. Veamos qué dice la ciencia.
1. El Año Nuevo nos motiva a cambiar

Un estudio publicado en Management Science en 2014 encontró que las fechas significativas, como los cumpleaños y el inicio de un nuevo año, pueden aumentar nuestra motivación para alcanzar objetivos. Los investigadores llamaron a este fenómeno fresh start effect, o efecto del nuevo comienzo.
Viajar durante estas fechas puede ayudarnos a tomar distancia de nuestras actividades habituales, reflexionar sobre nuestras prioridades y comenzar enero con nuevas ideas.
2. Las vacaciones reducen el estrés

Las investigaciones de las psicólogas Sabine Sonnentag y Charlotte Fritz identificaron cuatro factores importantes para recuperarnos del estrés: desconectarnos del trabajo, relajarnos, aprender algo nuevo y tener libertad para decidir cómo utilizar nuestro tiempo.
Un viaje puede reunir estas condiciones. Caminar por una ciudad desconocida, nadar en el mar, probar otra gastronomía o pasar una tarde sin compromisos permite descansar y recuperar energía.
3. Las experiencias nuevas estimulan la memoria

La neurociencia ha demostrado que la novedad influye en los procesos de aprendizaje y memoria. Nuestro cerebro presta especial atención a las experiencias diferentes, lo que puede favorecer la formación de recuerdos.
Por eso recordamos con tanta claridad ciertos momentos de viaje: un paisaje extraordinario, una conversación inesperada o el primer encuentro con un animal durante un safari. Cuantas más experiencias variadas vivimos, más acontecimientos tenemos para recordar.
4. La naturaleza favorece el bienestar mental

La Attention Restoration Theory, desarrollada por Rachel y Stephen Kaplan, propone que los entornos naturales pueden ayudarnos a recuperar la capacidad de concentración.
En 2015, investigadores de Stanford encontraron que caminar durante noventa minutos por un entorno natural reducía los pensamientos negativos repetitivos en comparación con una caminata urbana. Una buena razón para pasar las vacaciones entre montañas, bosques, playas o parques nacionales.
5. La felicidad comienza antes del viaje
Un estudio publicado en Applied Research in Quality of Life en 2010 encontró que las personas con vacaciones planeadas reportaban mayor felicidad antes de viajar que aquellas que carecían de planes. Parte de ese bienestar estaba relacionado con la emoción de anticipar la experiencia.
Elegir un destino, investigar sus atractivos y preparar el itinerario también forman parte del placer de viajar. Tener algo extraordinario que esperar puede alegrarnos durante semanas.
Comenzar el año en otro lugar

La ciencia ofrece buenas razones para tomarnos las vacaciones en serio. Descansar, conocer lugares nuevos, pasar tiempo en la naturaleza y disfrutar experiencias distintas puede contribuir a nuestro bienestar físico y mental.
El fin de año añade un motivo especial: es un momento en el que estamos particularmente dispuestos a comenzar una nueva etapa. Podemos aprovecharlo para descubrir una ciudad, explorar un paisaje remoto o pasar unos días frente al océano.
Quizá uno de los mejores propósitos de Año Nuevo sea tan sencillo como reservar tiempo para conocer ese lugar al que siempre hemos querido ir. !Planea tu viaje ideal con Kiboko! Escríbenos aquí y lo diseñamos a tu medida.