Mientras gran parte del mundo recibe el año nuevo en pleno invierno, Etiopía lo celebra cuando llegan las flores. Cada septiembre, después de la temporada de lluvias, los paisajes se cubren de amarillo gracias a las margaritas adey abeba, una flor que se ha convertido en símbolo de renovación y esperanza. Es entonces cuando comienza Enkutatash, una de las celebraciones más queridas y coloridas del país.
Para un viajero, participar en estas fechas ofrece una oportunidad excepcional para descubrir una faceta profundamente humana de Etiopía: la alegría de las reuniones familiares, la fuerza de las tradiciones religiosas y el orgullo de una cultura que ha seguido su propio calendario durante siglos.
Un país que cuenta el tiempo de otra manera

Etiopía utiliza un calendario propio, derivado de antiguas tradiciones cristianas orientales. Por eso, las fechas etíopes difieren de las que utiliza la mayor parte del mundo y el país se encuentra varios años detrás del calendario gregoriano.
Este detalle suele sorprender a los visitantes y constituye una de las primeras pistas de que Etiopía sigue un camino singular dentro del continente africano.
El significado de Enkutatash

La palabra Enkutatash suele traducirse como “regalo de joyas”. Una de las tradiciones más conocidas vincula la celebración con el regreso de la reina de Saba desde Jerusalén, cuando habría sido recibida con obsequios y joyas por sus súbditos.
Con el paso del tiempo, la festividad adquirió nuevas dimensiones culturales y religiosas, convirtiéndose en una fecha de encuentro familiar y celebración nacional.
Flores amarillas y canciones en las calles

Uno de los símbolos más visibles de Enkutatash son las flores adey abeba, que florecen en abundancia durante esta época del año.
Las niñas elaboran pequeños ramos y recorren barrios y pueblos cantando canciones tradicionales. Las familias las reciben con sonrisas, pequeños regalos o algunas monedas. El ambiente recuerda la cercanía de las celebraciones comunitarias que aún conservan una fuerte presencia en la vida cotidiana.
Iglesias llenas de luz
Para muchos etíopes, Enkutatash tiene también un profundo significado espiritual. Las iglesias ortodoxas celebran ceremonias especiales donde cientos de personas se reúnen vestidas con prendas tradicionales blancas.
Los cantos religiosos, el aroma del incienso y las procesiones crean escenas de gran belleza. Incluso para quienes visitan el país desde otra tradición cultural, la atmósfera resulta extraordinariamente acogedora.
La mesa como punto de encuentro
Como ocurre en muchas celebraciones alrededor del mundo, la comida ocupa un lugar central. Familias enteras se reúnen para compartir platos tradicionales preparados especialmente para la ocasión.
La famosa injera, acompañada por diversos guisos y especialidades regionales, aparece en largas comidas donde las conversaciones se extienden durante horas.
Una época perfecta para descubrir Etiopía

Septiembre marca además el inicio de una de las temporadas más atractivas para recorrer el país. Los paisajes lucen especialmente verdes después de las lluvias y las temperaturas suelen ser agradables en muchas regiones.
Ciudades como Adís Abeba adquieren una energía festiva, mientras que destinos históricos como Lalibela o Gondar permiten combinar celebraciones culturales con algunos de los patrimonios más fascinantes de África.
Una celebración que habla del carácter etíope
Enkutatash reúne muchas de las cualidades que hacen de Etiopía un destino tan especial: una historia profunda, tradiciones vivas, hospitalidad genuina y una identidad cultural extraordinariamente sólida.
Viajar durante estas fechas permite observar el país en uno de sus momentos más luminosos. Entre flores amarillas, música, reuniones familiares y ceremonias religiosas, Etiopía recibe un nuevo año con una energía contagiosa que invita a celebrar junto a ella. ¡Planea tu viaje con Kiboko y vive estas expeiencias únicas y transformadoras!